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jueves, 7 de enero de 2010

Plan 2010

Siguiendo los pasos de Vheissu voy a plantear mis metas con este blog para el 2010. Primera principal: no lo voy a dejar morir en manos de La Silla Vacía e intentaré actualizarlo con frecuencia -al menos una vez cada quincena-. Este año, gracias a los señores de la Bertelsmann stiftung, cuento con financiación para el blogueo siempre y cuando me circunscriba a los siguientes temas (y los pase al inglés):

- new forms of government
- democracy
- security and anti-terror-politics
- globalization (economy)
- climate change
- demographic change
- pandemia
- migration
- biodiversity and natural resources/scarcity of resources

En consecuencia, los lectores de este blog tendrán que aguantar posts apasionantes como Pandemia y migrantes: ¿oportunidad o encrucijada? y menos biopics injuriosos de personajes de la izquierda nacional o referencias a personajes desconocidos en tierras teutonas como es el caso de Jaime Ruiz et al.

Espero incluir nuevas secciones copiadas de El Ojo en la Paja como "Devaneos" o "Fusilados" para evitar la monotonía institucional. Para una próxima entrada me estrenaré en el mundo de las reseñas con una del libro 008 contra sancocho del caleño Hernán Hoyos, creador de otras obras olvidadas como Ron, Ginger y Limón y Aventuras de una sirvienta.

Los dejo con un aparte del prólogo:

"La literatura policíaca y de misterio no había producido un drama más profundo, más inquietante y representativo de la angustia y los secretos del alma humana, que las aventuras del agente secreto colombiano 008.

Narradas por el mismo protagonista al escritor caleño Hernán Hoyos, a lo largo de cincuenta entrevistas de a tres horas, el relato produjo extrañas crisis nerviosas al autor de este libro, durante las cuales pedía a gritos almojábanas calientes y café"

Poniéndonos serios, vale la pena reflexionar sobre la desaparición de esta literatura serie B escrita por colombianos y publicada por editoriales regionales (que hoy en día llamaríamos "independientes") como la editorial Pacífico de Cali. ¿Quién copó este nicho del mercado? ¿Internet, la Tv, El Espacio? Espero luces de los quince lectores de este blog.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Los nuevos reporteros de guerra

En alguno de sus libros, Kapucinsky relata las dificultadas que debía superar un reportero en el extranjero para enviar sus notas. No había fax, ni e-mail y el correo era demasiado lento para ser útil. Esto sin contar que estuvo preso y, como los periodistas de Territorio Comanche, esquivó balas, esquirlas y policías corruptos. Los corresponsales de guerra deben ser así: machos llenos de barro y cicatrices que escriben desde hoteles de mala muerte mientras comen enlatados sin usar cubiertos.

Anastasia Moloney es colaboradora frecuente del Financial Times de Londres y ha escrito varias piezas sobre el conflicto colombiano en medios anglosajones. Hasta donde he sabido, no tiene cicatrices ni ha esquivado balas en el frente de batalla.

Descubrí a Anastasia por casualidad mientras leía la página del Center for New American Security. Busqué en google, encontré su e-mail y le escribí: ¿Cómo llegaste a Colombia? ¿Cómo fue visitar La Macarena en el Meta? ¿Cómo pasaste de profesora escolar a corresponsal del FT? ¿Has cubierto noticias desde el frente de batalla?

Me respondió en media hora contándome que todo había sido un asunto de suerte y persistencia. Estaba cansada de dictar clases en Londres y quería un cambio de vida. Aplicó a una oferta laboral y terminó en Bogotá como profesora de colegio. La oferta habría podido decir: Brasil, Vietnam o lo que fuera, le daba igual, lo que quería era salir de Londres.

Bogotá le encantó, pero al rato se aburrió de dictar clases y empezó a buscar nuevas opciones. No tenía titulo en periodismo y nunca había sido buena para escribir. Aun así, se puso en la tarea de conseguir trabajos como escritora freelance. Llamó y le escribió a todos los editores que se encontró ofreciéndoles sus servicios desde Colombia. La lección, según entendí, es que para conseguir estos trabajos pesa más la persistencia que la experiencia o el talento para la escritura. De hecho, Anastasia me comentó que la calidad de un texto solo pesaba alrededor de un tercio en la decisión de ser publicado.

Con sus contactos establecidos, empezó a escribir sobre paramilitares, guerrilleros, coca y todo lo que un lector inglés quiere saber sobre Colombia (que no es mucho más que eso). El reporteo para la mayoría de estas historias lo hizo gracias a la colaboración de sus contactos gubernamentales. El asunto funciona así: las oficinas de prensa gubernamentales organizan “tours de propaganda” para los periodistas extranjeros. Los llevan en aviones de la fuerza área con refrigerio, dan una vuelta por la zona donde se quieren presentar los logros gubernamentales, hablan con los funcionarios responsables y les dan un tiempo libre para que visiten el pueblo y hablen con la gente. Anastasia aprovecha estas oportunidades para recolectar información con la población local y escribir sus artículos. Ella nunca ha estado en medio de un combate o en el frente de batalla. “No vale la pena y menos si se tiene un hijo”.

Uno de estos tours la llevó a la Macarena y terminó sirviendo de base para el artículo (The FARC's Last Stand) sobre el que la entrevistaron en el Center for American Security y donde la descubrí por casualidad.

jueves, 25 de junio de 2009

Pitucho

Salí de mi casa para la inauguración del festival malpensante y no pudimos entrar. Nos faltó -literalmente- el centavito para el peso. El parqueadero costaba 10.000 pesos pagaderos anticipadamente y sólo teníamos 8.000 pesos entre mi esposa y yo.

Nos faltó sacar la tarjeta débito, nos faltó traer la billetera de mi esposa o haber optado por un taxi (que habría salido más barato que el parqueadero).En estos casos siempre me acuerdo del abogado protagonista de la novela Abril Rojo de Roncagliolo, siempre pensando en que la situación amerita elevar una queja, interponer un recurso o hacer cualquier cosa para corregir el abuso. Porque en este caso el cobro por anticipado de una tarifa fija de parqueadero absurdamente alta es claramente un abuso para con los que no contamos con muchos recursos. (Todo lo que es caro es un abuso a los ojos de nosotros, los leguleyistas-justicieros, los Félix Chacaltana Saldívar de este mundo)

Pero aquí, como en el Perú de Roncagliolo, tomar esa actitud entre leguleyesca y justiciera es situarse en el terreno del absurdo. No tiene sentido, las peleas justicieras o terminan en nada o requieren una energía que sobrepasa de lejos los beneficios de la venganza. Es mejor cargar con la platica en la billetera y evitarse agrieras innecesarias.

Por eso me voy a dormir esperando algún dia poder recurrir a la unica frase que funciona en este país: "usted no sabe con quien esta hablando".


P.D. Pitucho: golpe que no duele pero que emputa mucho.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Ejercicios de charlatanería

Ejercicio # 1. Cocina Fusión.

La gastronomía más que un arte es una ciencia. Prueba de ello son los platos que nos preparó Jordi Valleriola en su cocina de Sant Esteve de Palautordera. Como un alquimista moderno, Jordi nos recibió entre hierbas, morteros y calderos humeantes. Traía en sus manos un bacalao a la Bolombolo, producto de la fusión entre el nuevo y el viejo mundo, entre el carriel y la mantilla.

El pescado, grillado en un fuego de astillas de yarumo, descansaba sobre una cama de judías cargamanto salteadas en aceite de oliva y acompañadas por un puré de chontaduro marinado en miel de caña. Las líneas de aceite de cilantro cimarrón que decoraban el plato evocaban los trazos sinuosos de Pollock o la energía vibrante de Modesto Ciruelo.

La textura en boca era perfecta, ni muy cocido ni muy crudo, todo un poema…


Ejercicio # 2. Geopolítica


En un mundo unipolar pero complejo, Chávez cumple un rol bisagra entre el viejo y el nuevo orden. De la mano de Medvédev y Ahmadineyad, el comandante bolivariano mueve sus fichas para poner en jaque el control hegemónico de los Estados Unidos y sus aliados en ambos hemisferios.

Para un observador incauto, la compra de Venezuela de 24 cazas Su-30MK2 (también conocidos como Flanker-G por la OTAN) armados con misiles Х-59 Овод de fabricación rusa y equipados con la más sofisticada tecnología de avionics, es solo una curiosidad, una nota al margen. Sin embargo, esta escalada militarista bolivariana no es un hecho aislado, por el contrario, es la punta de lanza de una ofensiva del eje Moscú-Teherán-Caracas en el patio trasero de EE.UU .

Ya lo decía Hans Morghentau “el estadista debe pensar en términos del interés nacional

Ejercicio # 3. Académico

Para este es mejor remitirse a Apuesta Escenario, el blog de Margarita Arias y Pablo Arango que tiene como objetivo ser “un espacio académico para la discusión de las más recientes apuestas y aportes paradigmáticos para la construcción de nuevos escenarios universitarios en el contexto glocal de retos, desafíos y oportunidades para el desarrollo tecnológico planetario.”

sábado, 16 de mayo de 2009

De listas y bases de datos

En El Malpensante acaban de publicar una lista con los libros más leídos de la Biblioteca Luis Angel Arango. El primero de la lista no es un libro, es una revista: la revista del Banco de la República. Al parecer, todos esos muchachitos que llenan la biblioteca, tienen una fijación con el multiplicador monetario o con el balance fiscal del gobierno nacional central y no tienen internet (la revista esta online desde hace varios años). Primero la política monetaria y después los cuentos infantiles.

En la lista también hay cursos de inglés, antologías de cuentos infantiles, enciclopedias para mujeres y un libro de orquestación . Lo curioso es que la mayoría de los libros de la lista no están disponibles para préstamo, son libros de consulta. Si son de consulta, no hay forma de saber cuantos lectores tienen, al menos no de una forma exacta. En las salas de consulta la gente entra y toma el libro que quiera, no hay registro de nada, mientras que en el caso de los libros de préstamo si queda un registro, una marca digital.

De hecho, la base de datos que contiene los registros de los prestamos de la biblioteca Luis Angel Arango tiene información que haría babear a cualquier minero de datos. La base da para saber, por ejemplo, que leen los universitarios, los escolares, o los que viven en cedritos. Podría averiguarse si hay algún tipo de estacionalidad en los prestamos de libros, quienes leen poesía y quienes literatura rusa o lo que sea.


martes, 5 de mayo de 2009

Remotos lugares

Muy interesante la forma en la que vive Pilar Quintana en Ladrilleros. Su vida parece sacada de los Robinson Suizos o de cualquier novela en donde los personajes se ven obligados a sobrevivir en el monte. Como con esas novelas, dan ganas de tirar todos los papeles del escritorio del jefe, pegar un berrido adolescente y salir para Tahití, o para Ladrilleros, o para cualquier parte en donde haya selva, playa y mar.

Se ve todo tan bonito, tan libre de preocupaciones. Pilar no tiene que pagar servicios, ni arriendo, ni impuestos. No tiene jefes que le den órdenes, ni horarios, ni smog. Si la pica una rabo de ají morirá tranquila, sin afanes, sin tener que hacer fila en la EPS.

Irse al campo siempre ha sido el escape ideal para los que trabajamos en un cubículo. Suena tan frugal y divertido, tan literario. No dudo de la sinceridad de Pilar, ni de lo feliz que debe ser con su esposo Conor en el pacífico, pero me gustaría saber si no le da tedio a raticos, o si no preferiría poder tener un Centro Comercial al lado para comprar un helado o ver una película.

También seria interesante que ampliara su narración con algunos datos como: ¿Cuanto les cuesta vivir mensualmente? ¿Están afiliados a la seguridad social? ¿El predio en el que viven tiene titulo, sacaron licencia de construcción? ¿No les hace falta la televisión? ¿Cada cuanto van a la civilización? ¿Tienen amigos del pueblo? entre otras pendejadas.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Sangre, sudor y lágrimas

En las últimas semanas he dedicado parte de mi tiempo libre a escribir argumentos para una productora de televisión. Se que los chances de tener éxito con este tipo de aventuras laborales es cercano a cero, pero no hay peor diligencia que la que no se hace.


Como no tengo la menor idea sobre como escribir ficción y menos aún, ficción para televisión, he recurrido a las páginas de internet para aprender el oficio. Los anglosajones tienen la virtud de pensar que todo puede aprenderse y eso se refleja en sus manuales. Hay manuales para escribir "damn good mystery novels" o "chic lit" (que supongo debe ser novelitas para señoritas); kits para pulir diálogos o armar el plot y software para facilitar la escritura de guiones. De todo. En la mente gringa, basta voluntad, paciencia y trabajo para dominar el oficio.


En la mente colombiana, el oficio de escribir no puede dominarse porque no es un oficio, es un ARTE. El arte esta lejos de poder aprenderse, es un don divino, una sensibilidad especial que se transmite en un gen o en el mejor de los casos, una habilidad que se descubre después de sufrir montones. Por esa razón, es difícil conseguir en Colombia manuales para aprender a escribir y en las facultades de literatura evitan la enseñanza práctica. Prefieren transmitir información al estilo de "Literatura rural latinoamericana en el Siglo XIX" o "Changó el gran putas: mito, lenguaje y transgresión"


Hasta el mas cretino sabe que el talento innato sirve, pero también, que la practica importa y mucho. En Colombia eso se olvida rápido y el cuento de la sensibilidad artística termina sirviendo para ocultar la falta de trabajo e impedir la crítica. A los artistas no se les puede molestar, burlarse o corregirlos, se delican. No ve que son artistas.

*El argumento, a pesar de los manuales y los wiki how, me quedó bien regular.

lunes, 9 de febrero de 2009

Estamos en familia

Hace un tiempo, mientras estaba visitando un despacho judicial en Cartagena, vi llegar a una anciana que hablaba entre lágrimas. Pedía ayuda porque sus patronos la habían botado a la calle después de 15 años de servicios prestados. Entre sollozos me alcanzó a contar que la tenían con un contrato de prestación de servicios y que la habían botado sin más.

La situación de la anciana es usual en Colombia. Montones de empresas informales asesoradas por abogados que se creen muy vivos, manejan la nómina por medio de contratos de prestación de servicios para evitar cumplir con las garantías laborales (seguridad social, vacaciones, licencias de maternidad, cesantías, horarios laborales, y un largo etc.). Lo raro de este caso, era que la señora no estaba contratada por "Arepas Cachipay", sino por la Central Unitaria de Trabajadores -CUT- que es una de las centrales obreras más poderosas del país.

Los paladines de la defensa de las garantías laborales, los que se quedan sin voz gritando vivas al proletariado y defendiendo las conquistas de los trabajadores del pasado, son tan cafres que violan impunemente los derechos básicos de sus propios trabajadores. Ya me los imagino voltíandole la torta a la anciana, señalándole lo malagradecida que ha sido y lo desleal que es al exigir sus derechos. Dirán: -"Pero si nosotros le dimos con que comer durante quince años y ahora mire como nos paga"-. Lo mismo que dicen todos los patronos que actúan amparados en la desinformación y la mala fe.

No todos los patronos son así, la mayoría de las grandes empresas -"El Gran Capital" en palabras de los sindicalistas- cumplen al pie de la letra las prescripciones laborales. No por ser almas caritativas, ni por tener un corazón socialista escondido entre los balances. Cumplen con la ley porque es un riesgo enorme incumplirla, sus relaciones con los empleados son formales, frías y serias.

Las pequeñas empresas y las Ongs prefieren entablar relaciones "cálidas" con sus empleados. No son empresas, sino "familias". El jefe es desabrochao y no molesta mucho con la ropa, se puede trabajar con tenis y de vez en cuando dan permisos. En contraprestación, el empleado recibe un contrato de prestación de servicios y se compromete implícitamente a permitir que el bacán del jefe se pase por la faja el Código Laboral.

Esta forma cálida de gestión entra en barrena cuando surge algún inconveniente que le recuerda al empleado que tiene derechos: embarazo, vacaciones, salud. O cuando el jefe ya no resulta tan bacán y liberal. Ahí es que empiezan los problemas. El empleado decide pedir que le cumplan algunas de las garantías -una licencia de maternidad, por ejemplo- y el jefe siente que el empleado esta violando la "amistad".

Dan Airely, profesor del MIT, ha estudiado el tema comparando las actitudes de la gente enmarcada en "normas del mercado" y en "normas sociales". La lección es simple: las normas no se deben mezclar. No es posible manejar una organización esperando que los empleados funcionen como amigos unilaterales en las buenas y como esclavos sin derechos en las malas. Si uno piensa manejar una organización como una familia, por lo menos debería cumplir la ley, de lo contrario la relación terminará en divorcio, en un divorcio maluco.

viernes, 30 de enero de 2009

Colectivo progresista

Un colectivo progresista compuesto por un profesor de planta y asesorado por alguien con doctorado -bajo la dirección de Günther Jakobs- estuvo a punto de llevarme a la cárcel por una burla escrita hace casi un año en este blog. Pasado el ciclón de injurias e insultos que desató el chascarrillo, vuelvo al tema.

Pero antes, recordemos los hechos: un profesor español escribió en su blog una nota sobre sus experiencias negativas como conferencista en Colombia y otro profesor, criollo y activista, recogió el guante para devolver la injuria. En la mitad de la pelea, escribí una nota burlándome de la indignación del togado nacional y recibí un insulto de un personaje que firmaba como E.Lamprea. Como a mi eso del insulto se me da bien, recordé un apodo de E.Lamprea y le monté un numerito en este espacio a manera de retaliación. Sin querer queriendo se armó un boroló en el que participaron decenas de anónimos que injuriaron, insultaron y se burlaron de E.Lamprea. Según me contó el verdadero Lamprea en una carta que todavía guardo, algunos de estos paracos lo amenazaron bajo el alias de "Otelo", al parecer, un frente disidente de corte isabelino.

Cansado del asunto, desmonté las entradas y quedé con Everaldo de discutir el asunto en un foro que él se encargaría de organizar en la Universidad de los Andes. Por razones que desconozco, Everaldo y la señora que adelantó estudios de doctorado bajó la tutoría del profesor Jakobs y que me visualizaba en la carcel, no organizaron el foro y el tema fue olvidado. O se les olvidó a ellos, porque a mi no.

Algunos todavía me dicen que no he debido desmontar las entradas y que debería haber permitido que me llevaran a los tribunales para convertirme en una especie de Larry Flint nacional. A mi me bastaba con ir al foro para defender el derecho a la sátira, o por lo menos, para aclarar que no era una especie de Goering que saca la pistola cada vez que oye la palabra "academia".

De todo el asunto aprendí un par de cosas. Los blogs magnifican la burla de corrillo hasta el punto de manchar el buen nombre de personas por asuntos banales. Esto lo ha explorado Daniel Solove en un libro que se llama "The Future of Reputation". En este caso, lo más sensato era borrar las entradas que afectaban tontamente el buen nombre de Everaldo. Fue por esto, y no por miedo a la amenaza de la doctorada bajo la tutoría de Gunther Jakobs, que retiré las entradas sobre E.Lamprea. Lo otro que aprendí, fue el doble estandar tan chistoso que se maneja en la academia. Las poses y los discursos progresistas les fascinan, pero ante la más mínima burla, están dispuestos a mandar a la guandoca al payaso. No sin antes tildarlo de patético, fascista, resentido y transformar el mundo en una lucha entre los progres contra los no sé... los retros. La contradicción es más que evidente.

Por último, la academia colombiana, o al menos la que se doctoró bajo la batuta del profesor Gunther Jakobs, se toma demasiado en serio su papel. Tal vez por eso es que la burla les incomoda tanto.

sábado, 3 de enero de 2009

Chambonerías

Volví a mirar el listado del EGM que trae la revista Soho y encontré algunas cosas:

1. El listado salta del puesto 69 al 79. Es decir, hay un hueco producto de la chambonería de alguien.

2. De acuerdo con los datos, el 73% de los mayores de 12 años en las principales ciudades colombianas lee con frecuencia algún tipo de revista. (Por eso es que no se leen libros, andamos ocupados leyendo la revista Croché)

3. En Colombia nadie lee la revista Playboy (de hecho, nadie lee, mira- y mucho menos compra- revistas porno)

4. Sólo el 5.8% de las revistas supera el margen de error de la encuesta (que supongo es +-2%,). En consecuencia, si se hubieran realizado encuestas paralelas idénticas, las revistas por debajo del puesto 7 podrían reorganizarse con saltos bien grandes. Ejemplo: La revista Fucsia podría pasar de tener 189.900 lectores a tener 18.500, o la revista Gerente, pasar de 7.800 a 117.700. ¿La razón? Todas estas revistas tienen menos de 2% de lectores y el margen de error es de 2%. Teóricamente, cualquiera de estas revistas podría tener entre 0% y 4% (para las que estan cerca del 2%, las peores, podrían estar entre el 0% y el 2%) del total de lectores colombianos. Alguna vez el director de Gallup usaba este argumento para señalar porque las encuestas para el Congreso no funcionan.

5. Nadie lee la revista "Blog" de Publicaciones Semana.

6. El 21.64% de los lectores colombianos lee revistas del grupo arriba mencionado. De estos, casi la mitad lo componen usuarios de la revista SoHo.

7. La revista Compensar y la revista Imagen aparecen duplicadas en el listado (con diferente número de lectores).

8. Se mezclan revistas gratuitas con revistas de venta al público.

9. ¿Existe la revista Semana Jr (en papel)?

10. 1.839.400,00 colombianos leen revistas de sociales.

Cuantas cosas no se podrían encontrar si se tuviera acceso a todo el documento del EGM.

lunes, 15 de diciembre de 2008

El fin del periodismo


Según la revista l'Express (1962), "para el año 2000 toda la comida será completamente sintética. Los campos agrícolas y la pesca serán asuntos superfluos. La población mundial se habrá multiplicado por cuatro y estará estabilizada. Los metales serán obtenidos del agua marina y de las piedras ordinarias. Las enfermedades, al igual que las hambrunas, habrán sido eliminadas, y un sistema universal de control e inspección higiénica estará funcionando..."

Y la gente se vestiría de plateado, los carros volarían en superautopistas virtuales y los periódicos y el periodismo como lo conocemos habría desaparecido. Mentiras, hasta allá no llegaron, los visionarios podían predecir un mundo con robots-mucama, pero con el periodismo no se metieron. O no se metieron hasta hace poco.

Con la llegada del internet y las noticias sobre las perdidas en los balances de los periódicos del primer mundo (porque por acá todavía son bien rentables), llegaron los nuevos visionarios. Algunos afirmaron que los periódicos del futuro serían portales gratuitos donde la información se construirá desde abajo y sin interferencias. Otros, señalaron los agredadores de noticias y la configuración de servicios de acuerdo con los intereses del cliente como la verdadera ola del futuro. Todos han concordado en que el periódico impreso -entregado debajo de la puerta- desaparecerá pronto y que el modelo de negocio tendrá que cambiar.

El problema es que nadie sabe como será el "nuevo modelo de negocio". A los anunciantes les sigue gustando pautar en papel y los lectores no conciben un servicio por internet que implique pagar por contenido. El nuevo "modelo de negocio," por el momento, no es más que un mal negocio.

Por el lado de los visionarios hay muchas ideas interesantes sobre como presentar las noticias, pero por el lado de los financieros, contadores, vendedores de espacios de pauta, secretarias, gerentes y todo los oscuros personajes que nada tienen que ver con la "parte creativa", las cosas no pintan bien. Las cuentas no les cuadran.

El asunto con los visionarios es que son muy visionarios y los obstáculos pequeños, como "el modelo de negocio", no les interesan. Piensan sin restricciones, pero son las restricciones las que terminan modelando el futuro. Una cosa es segura, el futuro del periodismo no será muy parecido a las utopías de los futurologos.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Plata y Gules


Tenia dos temas pensados para alimentar el blog: las diferencias entre bloguear y escribir para un medio "tradicional" y el cuñado hidalgo de Daniel Samper O.

Me voy por la segunda. El combo Samper ha vivido de explotar la caricaturización de la clase alta colombiana; máximo cada tres Postres de Notas -o columnas en Semana- los señores Samper se burlan de sus familares o amigos emperifollados. El papá con su tia loli y el hijo con las tías del opus dei. Lo chistoso es que se burlen de esas tías imaginarias y no del esposo de Juanita Samper que viene ahora con el cuento de que hace parte de la nobleza española.

Y no, no es el Duque de Peñaranda, ni hace parte de la casa de Medina Sidonia. El señor es un rolo con apellido Jaramillo que logró el reconocimiento del titulo nobiliario de un antepasado que llegó a Colombia hace cuatrocientos veintinueve años. Hay que tener muchas ganas de ser hidalgo -y tiempo de sobra- para demostrar ante las autoridades de la nobleza el nexo con un tataratataratataraabuelo que traía entre sus corotos un pergamino que lo acreditaba como hidalgo. Eso sin contar que no hay colombiano que no conozca, o tenga un primo, con apellido Jaramillo, muy probablemente descendiente del escribano noble que llegó por acá en tiempos de la conquista y que se revolcó con unas cuantas indigenas sin pedigree.

Si todos los Jaramillos fueran tan hacendosos como el pariente de los Samper, tendríamos miles de ilustrisimos señores exhibiendo blasones con cinco flores de lis de azur puestas en sotuer y bordura jaquelada de plata y gules.

viernes, 14 de noviembre de 2008

El mesias del Putumayo

A los que han invertido en las piramides y en los negocios con mucha sigla los llaman: holgazanes, amigos de la plata fácil o seres producto de una cultura mafiosa tan eterea como el mismo término de cultura.

A la mayoría nos gusta la plata fácil, o técnicamente, los buenos retornos con poco esfuerzo. No conozco el primer personaje que prefiera cortar diez toneladas de caña a doblar una inversión en tres meses, pero seguro existe algún idealista amigo de la rula cañera. Lo otro es que muchos estamos familiarizados con la expresión: "mayor riesgo, mayor retorno", con el imperio de la ley, y con otras nimiedades éticas que restringen nuestras ganas de comprar un plasma con una tarjeta DMG.

En particular, los holgazanes que invierten en DMG parecen no entender ( o entender muy bien) el riesgo que está detras de sus inversiones. Actuan como fanáticos religiosos detras del nuevo mesias que promete fortunas con sólo esperar y confiar. Suponen, también, que los retornos de su inversión son una muestra contundente de la mezquindad del sistema financiero colombiano y están dispuestos a inmolarse con tal de proteger al mechudo.

Según han dicho en los medios, cerca de trescientos mil colombianos son holgazanes que tienen una parte de sus ahorros en DMG. Si cada uno de estos tuviera invertido en promedio doscientos cincuenta mil pesos, hoy DMG estaría manejando en su último round cerca de treinta y ocho millones de dolares. Para poder cumplirle a sus inversores, el señor del pelo largo necesita recoger casi ciento veinte millones de dolares o de lo contrario colapsa. Si lo logra, necesitará trescientos cincuenta y cuatro millones de dolares para mantenerse a flote, y en caso de lograr conseguir esta plata con sus amigos oscuros, necesitará mil y pico millones de dolares para evitar ser crucificado.

La tiene dificil el mesias.

viernes, 17 de octubre de 2008

Pacta sunt servanda

Estudiar derecho es como empezar a usar gafas con lentes morados. El lente justiciero lo tranforma todo. Las pequeñas injusticias, como ser rechazado por un bouncer en una discoteca o no ser atendido en un despacho público a las 4:59 (cuando la atención al público va hasta las cinco), se convierten en gravísimas violaciones a los derechos fundamentales de primera generación y a toda la linea jurisprudencial desarrollada por la honorable Corte Constitucional con magistrado ponente Ciro Angarita Barón. No hay quien lo pare a uno. Al bouncer se lo amenaza con tutelas, acciones populares, y latinajos. Al funcionario se le recuerdan las consecuencias de sus acciones a la luz del Código Disciplinario Único y normas concordantes. Casi siempre las amenazas jurídicas las responden con risas, hiriendo hasta la médula al pequeño Justineano que llevamos dentro y reforzando la idea de que "es que en este país no hay justicia".

Pero a veces si hay justicia. Hace poco un grupo de abogados demandó a un par de discotecas que le impidieron la entrada a un afrocolombiano y ganaron. La Corte Suprema decidió que las discotecas debían disculparse públicamente y evitar la discriminación en futuras ocasiones. De paso esas mismas discotecas podrían disculparse conmigo, ya que en varias oportunidades, y a pesar de ser un defensor del statu quo, vestirme en concordancia con las normas de un club de bridge, cargar con una medallita de los caballeros de la virgen y ser un "eurocolombiano", me han impedido la entrada a tan exclusivos sitios nocturnos. Perros discriminadores.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Las librerías en Bogotá


Ver mapa más grande

Hace ya rato, Nicolás Morales escribió en Arcadia un réquiem por las librerías muertas. En su columna, Morales trataba por un ladito el tema de la concentración de las librerías en el centro y norte de Bogotá. Para ilustrar el punto, hice un mapa de las librerías; en azul, están las librerías "independientes" (para simplificar, son las que tienen menos de tres sucursales), y en rojo, las cadenas de librerías (Panamericana y Librería Nacional). Los datos los tomé de la lista de librerías que distribuyen las publicaciones del Grupo Editorial Santillana.

Del mapa queda claro que hay un eje libresco que va paralelo a los cerros y tiene unos clusters en el centro, chapinero, el antiguo country y unicentro. El eje bien puede coincidir con las zonas comerciales de la ciudad, por lo que no es de extrañar que las librerías se concentren en las mismas zonas. Lo interesante es el contraste entre las zonas de influencia de las librerías "independientes", y las zonas cubiertas por las dos cadenas "dependientes". Son estas últimas las que están llevando el libro a la periferia de la ciudad y colaborando en la masificación de la lectura entre las clases menos acomodadas. ¡Un hurra por las grandes cadenas!

P.D. Morales no contó bien. En el sur no hay tres librerías, hay cinco. Y en el Occidente no hay una, hay cinco (siete contando las del aeropuerto), salvo que Suba, como Cuba, no se considere parte de occidente.

martes, 30 de septiembre de 2008

Emprendedores de las letras

Para un rockero es todo un honor sacar un disco con sello independiente, o mejor, regalar el disco en Internet como lo hizo Radiohead. Dentro de la mística rockera es aceptado y bien visto que los artistas diseñen las portadas, graben el disco en un garaje y distribuyan el CD solitos, sin la ayuda de las perversas corporaciones. En el peor de los casos son vistos como muchachos emprendedores y en el mejor como líderes contraculturales.

En el mundo editorial la cosa es bien distinta. Un autor puede ser tan rebelde, rockero y pendejo como Efraim Medina, pero jamás dejará de querer venderle su alma a las grandes corporaciones. Efraim, por ejemplo, ha hecho negocios con la editorial Feltrinelli y la editorial Planeta, que no son precisamente comunas de hippies psicodélicos. En el mundo editorial, los que diseñan su propia portada, imprimen copias en lulu.com -o en una imprenta de la sexta- y ponen en práctica su propia estrategia comercial, no son vistos como rebeldes anti-sistema; ni siquiera son vistos como muchachos emprendedores. Clasifican de manera automática en la categoría de vanidosos con plata.

La diferencia entre uno y otro caso esta más en el prestigio que en las tasa de retorno de la inversión. En pequeña escala las ganancias no son muy diferentes. Un rockero emprendedor puede recuperar su inversión y quedarse con un margen de ganancia decente si le vende un disco a cada uno de sus contactos en facebook y lo mismo pasa con un autor que se autopublica. Lo que varía mucho es el prestigio que genera una y otra actividad. En el caso de los autores el reconocimiento de una editorial es mucho más valioso que las utilidades o los lectores del libro, mientras que en el caso de los rockeros, el simple hecho de autoproducirse y ampliar su circulo de fans por fuera de los circuitos comerciales es ya un gran premio.

En principio la autopublicación de libros podría enriquecer el mercado del libro de la misma forma en que la autoproducción de discos independientes ha transformado la escena musical. Pero el prejuicio contra los emprendedores de las letras es muy fuerte y nos quedariamos en la crítica de siempre: "la estrechez de los mercados", la "hegemonía de las megacorporaciones", la concentración de los medios y todas esas situaciones que son dificiles de cambiar.

Una posible solución para aprovechar a los que escriben por debajo del radar y no gozan del favor de las editoriales, está en la autopublicación en la red. Por ahora los que se autopublican(mos) en blogs, columnas online y otras plataformas virtuales gozan de cierto prestigio (medio pendejo) por independientes y frescos. Y además tienen la ventaja de tener lectores que les dan palo y zanahoria, y a lo mejor se quitan las ganas de gastarse la plata en una edición autopublicada.

Ahí va un ejemplo criollo

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Consumo y Cultura

Desde que compro la revista El Malpensante me he fijado en la pauta que comparte el contenido editorial. Hoy en día, la revista tiene un 14% de contenido comercial -frente a un 57% de una revista como Don Juan- y la mayoría de sus avisos son pauta de la industria cultural (editoriales, eventos, universidades, etc). En pocas palabras, los anunciantes creen que los consumidores de la industria cultural sólo consumen eso que llaman "cultura". Nada de relojes con hierro del Titanic, aguardiente antioqueño, restaurantes de asado argentino o agua rumana (Perla Harghutei página 99 de la última Don Juan).

La mamertez anticapitalista ha calado tan fuerte en el ámbito de la "cultura", que ahora todos piensan que cualquier interesado en una crónica inteligente sólo gasta en libros como "Epifanías de la identidad" (última Malpensante página 11) y jamás compraría un Iphone de Movistar. De hecho, para los anunciantes la segmentación es tan extrema que un lector del Malpensante jamás compraría la Don Juan.

Cualquiera con los datos de lecturabilidad, circulación y demografía de los lectores de ambas revistas podría concluir que en ambos casos los lectores son similares, o que incluso son los mismos. Sabrían que si pautan en una, no habría muchas razones para no pautar en la otra. Pero la cosa no es así, más por perjuicios pendejos derivados de los mamertongos de otros tiempos, que por razones económicas, los pautantes evitan las revistas culturales.

Como no puedo hablar por todos los lectores de revistas culturales, sólo me queda decir que en estos momentos ando desesperado buscando una botellita del agua favorita del señor Ceauşescu.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Gato por liebre

Los periódicos y las revistas son varios productos empaquetados en uno. Cada sección -deportes, política, actualidad, opinión- puede considerarse como un producto individual que atrae a un público determinado. Algunos compran el periódico por la sección de opinión, otros por la de deportes y unos cuantos por los clasificados. Como dice Becker, el cliente comprará el producto cuando el costo del relleno no supere lo que está dispuesto a pagar por la sección que le interesa.

Este hecho permite que las revistas incluyan contenido que no podría venderse si no estuviera "subsidiado" por otras secciones. En Semana, por ejemplo, las secciones de política y actualidad subsidian las reseñas de libros, y en el caso de Soho, unas viejas empelota permiten la existencia de buenas (o malas) crónicas. La cosa también funciona en casos marginales a la inversa: algunos lectores -o lectoras- compran la Soho por las firmas y de relleno les viene Amparo en cueros.

Cuenta un editor muy serio, que muchos jóvenes se han iniciado en la práctica de la lectura gracias al fenómeno de los subsidios cruzados -o de gato por liebre- que tan bien aplica la revista "prohibida para mujeres". Al lado de Amparo en bola aparece una crónica de Caparrós y por pura asociación -y desocupe- el mirón termina convertido en lector.

Siendo pragmáticos, Samper Ospina ha hecho más por la promoción de la lectura (y de la literatura) que los últimos cuarenta y dos Ministros de Educación y Cultura juntos. Y no sólo ha logrado atrapar lectores adolescentes, también ha llevado la literatura (y las tetas) a pueblos que no han visto un libro de Anagrama en toda su historia republicana.

Samper Ospina se merece, cómo mínimo, la Orden de Boyacá en grado de Gran Comendador por su aporte a la culturización del pueblo colombiano.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Libros y salchichas

Me gusta cuando Martín Gómez escribe sobre el comercio del libro y, en especial, sobre las librerías. El último caso de estudio ha sido el cierre de un par de librerías en Bogotá, una en el Centro Andino y otras por ahí. Lo respuesta estándar ha sido un lamento condimentado con el anhelo por un pasado que no conocí (en donde las librerías pululaban de esquina a esquina y todo el mundo era cultísimo).

Es posible que para el bien general de la república el cierre de algunas librerías sea catastrófico. Los poetas no podrán comprar sus poemas favoritos, la juventud morirá inculta y alienada y, por último, los que leemos para entretenernos, tendremos que jodernos o leer a Paulo Coelho. El acabose.

No estoy de humor para discutir si un cierre de librerias es más importante que el cierre de un expendio de salchichas alemanas, o para hacer un análisis profundo sobre el tema. Lo que si puedo hacer es hablar sobre como me afecta a mi como consumidor habitual de libros el cierre de estos negocios. El asunto es simple, el cierre no me afecta. La libreria del andino me parecia mala y nunca encontraba libros que me llamaran la atención como para invertir el equivalente a un cuarto de salario mínimo. Las otras no las visitaba y, en consecuencia, su cierre en nada afecta mi consumo de libros.

Hoy, acá y ahora, me bandeo perfectamente con Amazon, la Lerner y lo que venden en Carrefour y similares. Nunca me parecio que estas librerias que cerraron fueran "de culto" o tuvieran un fondo importante cargado de titulos que ya no circulan y que pudieran interesarme como lector ordinario pero constante.

Espero, de corazón, que los dueños de estas librerias no hayan perdido mucho capital en su aventura libresca y que, si todavía tienen ganas de invertir, monten una charcuteria digna de competir con los de la Kohler. No sólo de libros vive el hombre.

lunes, 18 de agosto de 2008

La receta de Paulo

En la última Malpensante hay un artículo sobre Paulo Coelho que no he terminado de leer, pero que es más o menos un intento por entender el éxito comercial de un autor más que mediocre. Héctor Abad ya había escrito algo al respecto y ambos artículos comparten el mensaje: Coelho tiene una receta -o fórmula- que aplica siempre.

La fórmula consiste en utilizar estructuras narrativas simples (parecidas a las historias para niños o las leyendas) y personajes estereotipados. Eso le basta al hombre para triunfar en los mercados y tener un contingente de fans por todo el mundo. Tan fácil y nadie lo repite.

Pero si lo repiten, por montones. Hay miles de títulos que le intentan pegar al éxito coheliano y no lo logran. Todos usan estructuras simples, personajes estereotipados y lecciones de autoayuda al estilo del libro de la señora de Crepes. La vaina es que pocos, por no decir ninguno, logra ventas multimillonarias. A duras penas si les alcanzará para pagar la autopublicación en "La Serpiente Emplumada" o en el "Escarabajo no se que".

¿Cuál es la verdadera fórmula? Ni idea, Abad y el del Malpensante serían tremendos millonarios si bastara con reseñar a grandes rasgos la receta de Coelho para lograr ventas. Pero hay otros muchachos, que no son literatos, ni críticos literarios, ni se deben haber leído las grandes obras de la literatura, que andan afinando un software para predecir el éxito económico de guiones, canciones y, porque no, libros. La idea es parecida a la de Abad y el Malpensante pero más sofisticada y detallada. El que quiera emular a Coelho, bien le haría leerse esto.