Muñecas políticamente correctas (Una reducción al absurdo)
Hace poco leí en el blog de Catalina en Semana un post sobre las nuevas tendencias en muñecas. Muñecas negras y asiáticas, muñecas históricas y muñecos obreros, en fin, muñecas y muñecos políticamente correctos para gente políticamente correcta (y rica, de paso, pues cada muñeca vale como $170.000 pesos).
Esta tendencia, lo recuerda una comentarista, no es nueva. Ya desde hace años hay barbies negras con afro y cabbage pal kids ojirasgadas. Lo que nos falta, para completar el panorama politicamente correcto, es hacer muñecas feas. Necesitamos unas barbies con barros y con llantas, unos Kens calvos con papada y paticorticos. También necesitamos muñecos con nuevos roles, como puede ser intelectuales posmodernos o radicales anti-globalización a los cuales se les jale una cuerdita y griten "abajo el FMI" o "Free Tibet". Valdría la pena también hacer action figures de nuestros luchadores sociales, un Manuel Murillo Toro, por ejemplo, y del lado del mal que tal "Sangre Negra" o el "Chispas".
Esta tendencia, lo recuerda una comentarista, no es nueva. Ya desde hace años hay barbies negras con afro y cabbage pal kids ojirasgadas. Lo que nos falta, para completar el panorama politicamente correcto, es hacer muñecas feas. Necesitamos unas barbies con barros y con llantas, unos Kens calvos con papada y paticorticos. También necesitamos muñecos con nuevos roles, como puede ser intelectuales posmodernos o radicales anti-globalización a los cuales se les jale una cuerdita y griten "abajo el FMI" o "Free Tibet". Valdría la pena también hacer action figures de nuestros luchadores sociales, un Manuel Murillo Toro, por ejemplo, y del lado del mal que tal "Sangre Negra" o el "Chispas".
Afirma Catalina que "El problema es que en Dolls like me no hay una sola muñequita o muñequito que se llame Kimberly, Jeremy o Samantha y tenga piel, ojos y pelo de color claro, o que se pueda llamar Juana o Jacinto pero tenga piel clara, sea pecosa y pelirroja. Dolls like me, también se le está olvidando contar esa otra historia de un país “pluricultural”.
Creo que el problema no es ese, el problema (para los intelectuales, al menos) es que no queramos muñecas feas ni muñecos para posmodernos, que nos de igual que se llamen Jeremy o Betty o como sea. El problema es que a cierta gente le molesta que la blonda Barbie Malibú venda cientos de veces más que una muñeca con rasgos y cuerpo de chola peruana; o que nadie cometa el harakiri comercial de sacar masivamente un Ken bajito y con celulitis.
El problema es que a cierta izquierda exquisita no le gusta el mercado y estaría encantada de imponer por Decreto cierta estética políticamente correcta. Sería algo así como una afirmative action estética. Por cada barbie Malibú que se venda se deberá vender una barbie étnica, bien sea hutu, tutsi o yanacona y por cada Ken California un Ken Kamkuamo.
A mi muchas veces no me gusta lo que decide el mercado mayoritario, pero cada cual verá que muñeca compra.
