sábado, 17 de enero de 2009

Clara y los hampones

La Secretaría de Gobierno de Bogotá lleva un año predicando la tolerancia y el dialogo como pilares para reducir el crimen en Bogotá. Clara Lopez, que en su juventud debió militar en las filas del hippismo contracultural, suponía que bastaba con un pacto de conviviencia para que los hampones dejaran de robar. Para ella, tan humana, los criminales eran así porque la sociedad los condicionaba. El ladrón que se entró a mi apartamento era un producto del sistema, una víctima de los horrores del capitalismo -o de la colonia- vaya uno a saber.

Con esa tónica, la Doctora Lopez manejó los asuntos de seguridad hasta que apareció un joven apuñalado que trabajaba para la revista Semana. Ante la avalancha mediatica y la caída en picada de la popularidad del Alcalde, la señora tuvo que timonear en la otra dirección. En la 85 con 15 hizo un montaje para risas: sacó a los vendedores ambulantes (que para ella, también eran víctimas del sistema y tenían todo el derecho a invadir cuando espacio público estuviera libre), desembarcó con decenas de policías, funcionarios con chaqueta amarilla y las cámaras de los noticieros. Como si se tratara de un capitulo de "cops", entró a cuanto bar había, ordenó el cierre de establecimientos y en varias declaraciones a los medios señaló lo "aconductados" que estaban los ciudadanos.

La ex-hippie se transformó en un halcón de un día para otro. Lo malo no es que haya cambiado de política, lo grave es que quiera hacerle creer a todos los bogotanos que a la Alcaldía no le quedó grande el tema del crimen y para eso nada mejor que un show. Por detrás, la señora López continuará aplicando su trasnochada teoría sobre la criminalidad y sus acuerdos clientelistas disfrazados de ejercicios de convivencia. Hasta que un hampón le robe uno de esos collares precolombinos que tanto le gustan.

10 comentarios:

F. Escobar dijo...

Hay un dicho que por primera vez le leí al juez Posner: "Un liberal es un conservador a quien lo han arrestado, y un conservador es un liberal a quien lo han atracado". Lo interesante que señala Apelaez en esta entrada es que fue la presión electoral, la presión mediática, la que forzó el cambio de política. Popularidad o no, de todos modos no creo que se pueda tratar el crimen en las grandes urbes postindustriales sin algo de la sensibilidad que predicaba C. López, pero apoyarse sólo en eso, bueno, es un poco iluso.

Apelaez dijo...

Ole y ud que anda haciendo leyendo al juez posner? Raro que un literato o como se diga le entretenga leer lo que tenga que decir el la derecha de chicago.

Sobre la sensibilidad de clara, pues no sé, a mi me parece una pose inutil . Prefiero las ideas del amigo de Posner, el señor Becker.

Apelaez dijo...

Bogotà es una ciudad postindustrial?

F. Escobar dijo...

Es por la otra carrera, Apelaez: abogado. Ambos me entretienen, Posner y Becker, y me gusta Posner, especialmente donde su faceta de libertario se conecta con los liberales.
Creo que Bogotá sí es postindustrial, al menos en ciertos barrios. Supongo que esa polifonía la vuelve posmoderna también.

F. Escobar dijo...

Ah, y creo que los axiomas de posiciones como las de Becker y Posner son ahora víctimas de un saludable ataque, del cual este texto (de un famoso conservador) es un ejemplo:
http://www.nytimes.com/2009/01/16/opinion/16brooks.html

JuanDavidVelez dijo...

Hey apelaez, mira que en Medellin la inseguridad tambien esta disparada (por mucho que quieran negarlo, y que casualidad pero el secretario de gobierno aca en Medellin tambien es un exhippie).

Parece que el pasado hippie del secretario de gobierno de una ciudad (sin importar su sexo) esta relacionado con el aumento en su criminalidad (hey, calmados, es solamente un chistesito con un solido fundamento empirico, y ademas tranquilos que solo aplica para las ciudades mas grandes de Colombia, no se puede generalizar). Para que vean que es por molestar les cuento que los dos secretarios de gobierno cuando a Medellin se la llevo el putas en la comuna 13 no eran hippies, eran el lado opuesto de ser hippie (como se llama ese lado, ¿gente normal?), ese par eran de esa gente que se autodenomina "gerentes muy eficientes y practicos" y tambien les quedo grande la seguridad (a uno de ellos Pascual Gaviria se lo gosaba comparandolo con el comisionado de Batman, era igualito).

Hablando en serio creo que esta claro que la sociedad se relaja y se tensiona, controla la criminalidad y se relaja, y vuelve y aparece igual y otra vez la misma vuelta. Espero que saquen esta conclusion: "hacer bibliotecas y colegios bacanos no es suficiente". La seguridad de las ciudades aca en Colombia debe ser una tarea muy intensa de todos los dias, se relajan mucho cuando los indicadores mejoran un poquito.

La situacion esta grave y parece que se va a poner peor, ojala se pongan las pilas (finalmente creo que tristemente y contra toda logica esos odiosos shows ayudan a la solucion).

Camilo Jiménez dijo...

¿Será que la criminalidad sí baja dejando de vender trago por la noche y cerrando bares de la zona rosa y la primero de mayo que dejan entrar a menores? ¿Los apartamenteros que le robaron a usted tomarían trago con los emos de la 85 con 15? A mí eso no me parece mano dura: me parece eso otro que usted dice: puro show mediático porque acuchillaron a un pichón de periodista.

Está buena la cita del juez Posner. Tocará buscar al señor y leerlo más.

Apelaez dijo...

Juandavid, la conclusión es simple: el tema de la seguridad tiene que tomarse en serio y hay dos cosas que no son serias: la politica hipesca y la poliítica show. Al alcalde moreno le gustan las dos anteriores, no le gusta, en cambio, gobernar.

Camilo, pues no creo que los que me robaron fueran emos, pero ahora que lo pienso, es probable que fueran unos punketos del bar piso 3 o de la casa salmón cultural que eran vecinos. A lo mejor no me robaron, simplemente fui espectador de una "lúdica de la resistencia".

Maldoror dijo...

Lo malo no es que haya cambiado de política, lo grave es que quiera hacerle creer a todos los bogotanos que a la Alcaldía no le quedó grande el tema del crimen y para eso nada mejor que un show.

¿PERDÓN? ¿Lo malo no es que haya cambiado la política? ¿Joder a los vendedores ambulantes y prohibir la venta de trago (jodiendo a las cigarrerrias y cohartando las libertades de los ciudadanos) va a solucionar en algo la inseguridad de Bogotá? Prefiero el hippismo, inútil si quiere, de Clara López, que la histeria pro seguridad (que además es injustificada, según leía en una columna de Alfredo Rangel, no precisamente un hippie izquierdista) que es coherente y no amenaza nuestras libertades, a esta mentira populista de tres pesos que no soluciona nada y si va a joder a mucha gente que no tiene que ver en el paseo, por la misera muerte de un gomelito en la zona rosa.

Carolina Andújar Córdoba dijo...

Me hizo reír con lo de los collares precolombinos.

A mí me aburre a morir la quejadera y la paranoia de la gente con los robos, será porque venimos oyendo la misma carreta toda la vida.

Eche candado, no deje ver la clave y no de papaya; el delincuente no va a adquirir de la noche a la mañana un sentido de la moral porque uno haga o deje de hacer algo, y eso se aplica tanto al ladrón de cuchillo o pistola como al de cuello blanco.