lunes, 8 de octubre de 2007

La Máquina

En varios artículos de la prensa nacional se describen los diferentes mecanismos por medio de los cuales se compran y venden votos en Bogotá. Las narraciones sobre como el intermediario cambia votos por tejas o como se utiliza el celular con cámara para validar el hecho son bastante gráficas. Corre mucha tinta indignada, pero poca gente termina en la cárcel por este delito ¿Por qué?

Para empezar, el asunto funciona como una red en donde cada persona encubre a la anterior. El Político nunca pone la cara en estos asuntos, todo se hace a través de calanchines que contratan lideres, que a su vez se encargan de subcontratar lideres menores y estos terminan entregando la plata, a través de terceros, a las personas que accedieron a vender el voto. Por otro lado, las personas que vendieron su voto, no tienen el menor interés en denunciar este tipo de conductas, primero porque se quedan si plata, y segundo, porque ellos también están cometiendo un delito y denunciar el hecho sería autoincriminarse.

En este circulo asqueroso nadie tiene incentivos para capturar y condenar a los delincuentes y, en el mejor de los casos, sólo cae el pequeño intermediario. El gran político siempre queda indemne, "todo se hizo a mis espaldas" dirá, mientras continua cobrando su jugoso salario y el de sus asesores.

La falta de castigo permite que se desarrolle un mercado eficiente de compra y venta de votos que, además, es mucho más efectivo a la hora de lograr una curul que una campaña mediatica con todos los juguetes. Para la muestra un botón: en Bogotá con $30.000 pesos se compra un voto. 10.000 votos casi que aseguran una curul. En consecuencia, con una inversión de trescientos millones de pesos en compra directa de votos se logra el puesto. Mientras que una inversión de esa misma cantidad en vallas, pendones, y brochures no le garantiza nada ¿Qué haría una persona racional (y sin la más mínima ética)? Invertir donde toca.

Para terminar el circulo de incentivos perversos, parte de la "inversión" se recupera mediante la reposición de votos, y parte por medio de los recursos para asesores con los que cuenta el honorable concejal (sin contar las corruptelas que podrá hacer desde la curul). Haciendo cuenticas alegres, esos trescientos millones se recuperan antes de diez meses ¿Bonita tasa de retorno la de esa inversión, no?

6 comentarios:

juglar del zipa dijo...

el otro lado de la moneda: por qué el actor racional elector vende su voto por 30k? porque es mejor eso que nada, por ejemplo?

otra cosa: cómo se "lava" la plata hasta convertirla en inversión directa, cosa no justificable? o acaso si?

Apelaez dijo...

Claro, lo vende porque le resulta mejor que le paguen 30,000 por votar que quedarse sentado en la casa y no ganar nada (o votar por otro).

No tiene que lavarla, simplemente no la registra en la contabilidad de la campaña. Obviamente registra en la contabilidad unos milloncitos puestos de su bolsillo o de donaciones.

Anónimo dijo...

Pelaez: Tiene razón, es una buena oportunidad de inversión. Sin embargo noto que ud no tiene en cuenta los margenes de intermediación de cada integrante de la cadena. Por ejemplo es claro que el lider comunal no trabaja gratis y pueden ocurrir dos cosas: Que el lider comunal se quede con parte de los 30 mil o le cobra un extra al candidato por voto y así sucesivamente. Al final la campaña debe salir por 500 millones o en su defecto el valor neto del voto es menor a 30mil. En cualquier caso es buen negocio. Llanero

Apelaez dijo...

Cierto, hay otros costos, aunque los de Semana decian que los 30.000 incluian la gestión del intermediario. Sin duda el negocio, al menos en términos de retorno de la inversión, sigue siendo bueno hasta con 500 palos.

Anónimo dijo...

"Corre mucha tinta indignada, pero poca gente termina en la cárcel por este delito ¿Por qué?"
Buena ilustracion, Alejandro. Pero volvamos a su pregunta inicial. Si conocemos tan bien el mecanismo, no hay manera de frenarlo?

o-lu

Apelaez dijo...

Yo creo que dos cosas podrían ayudar a resolver el problema:

1. Aumentar la probabilidad de captura y castigo de estos intermediarios (los entrevistados por semana -con foto y todo- deberían por lo menos tener un par de investigaciones encima)

2. El político beneficiado con este juego debería tener algun tipo de sanción y seria necesario impedir que use la trillada excusa de que todo fue a mis espaldas.