viernes, 13 de junio de 2008

La lectura como una forma de tortura

-Eso le sirve para cultura general- decían los profesores cuando preguntábamos sobre la utilidad de leer la divina comedia en verso. -Profe, pero es que yo voy a ser ingeniero industrial- . Sí, no importa, eso le sirve para cultura general. Y los poemas memorizados, los mapas en papel mantequilla, ¿Guainía capital....? Cultura General, claro.

Si leer la divina comedia en verso servía para "cultura general", o para tener de que hablar en un coctél, más valía tomar un atajo. ¿Personajes principales? ¿Contexto histórico? Se le tiene: páginas 12 a 22 y 45 a 51 del resumen amarillo y morado editado por la Panamericana. Todos nos leímos las grandes obras de la literatura en la colección "resumida y analizada" de la Panamericana. Con su ayuda, bandeamos las preguntas de los exámenes, hicimos los "informes de libro", sacamos un par de puntos en el ICFES y cumplimos con la cuota mínima de "Cultura General".

Nunca quise escribir como Cervantes y menos como Dante. A pesar de la "cultura general" que aprendí leyendo a estos maestros, su lectura fue una tortura. Me gustan los autores que dan ganas de imitar, aquellos que cuando termino de leer digo "no joda". Ahí van algunos :

Guillermo Cabrera Infante
Alberto Fuguet
James Surowiecki
Santiago Roncagliolo
Ian McEwan
Rodrigo Fresán

Ah, y por favor profes, a ver si mejoramos la respuesta de la "cultura general".

21 comentarios:

Maldoror dijo...
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Maldoror dijo...

En últimas es imposible imaginarse una respuesta utilitarista para la cuestión. Yo no sé muy bien como respondería, pero sería algo asi como que ciertos textos (la biblia, la Iliada, la divina comedia, el Quijote, Shakspeare) son los pilares miticos y literarios de la civilzacion occidental y del sentido que le damos al mundo, y que no le hace daño a nadie leerlo. Igual, si yo voy a estudiar literatura, derecho o voy a ser deportista de alto rendimiento....¿que matemáticas necesito yo aparte de sumar, restar, muliplicar y dividir en la vida?

Apelaez dijo...

Es verdad, leer esos libros no hace daño. El asunto es que pocos escolares realmente se los leen, y supongo que menos ahora, que se tiene www.elrincondelvago.com la wikipedia y demás recursos. Entonces bueno, uno se lee el resumen y amaga y se cree muy culto. A mi, personalmente, esos libros me aburrieron hasta el tuetano en el colegio, pero en la universidad los encontré bastante entretenidos.

Iván Ruiz dijo...

La literatura, o el arte en general, es un gusto adquirido. Por eso dijo García Márquez alguna vez que no hay mejor curso de literatura que una buena lista de libros recomendados. Eso es lo que hace un profesor sensato: buscar que los lectores se estremezcan, se cultiven y se diviertan con lecturas acorde con su edad y preparación. Por eso, un profesor sensato no puede aspirar a que un adolescente, entumecido a punta de playstation y marihuana, entienda el valor de Cervantes o se devore el Ulises de una sola sentada. Puede aspirar, en cambio, a un escalón anterior, menos pretencioso, como autores de fácil digestión pero enorme profundidad como Stevenson, Defoe o el propio García Márquez.

Cree uno que lo anterior es lógico. Pero, a continuación, repaso la lista de lecturas del bachillerato: el Quijote en noveno, La Iliada en décimo, La Montaña Mágica en once... Es como pretender que un alumno de primer año de medicina se aprenda una operación de corazón abierto. Repaso también las preguntas de los exámenes correspondientes: año en que se desarrolla la trama, nombre de la mamá del protagonista, nacionalidad del autor... El análisis importa un carajo; lo que se busca es memorizar datos que al día siguiente del examen el alumno borra de su disco duro. El resultado, en pocas palabras, es que la imbecilidad de los profesores se traslada, como por transfusión, a los propios alumnos, perpetuando así las altas audiencias de las telenovelas y las amplias acogidas a las barras bravas de fútbol.

¿Cuántos prospectos de imbéciles estarán gestando los profesores de Fecode en los flamantes colegios que inauguró Lucho Garzón? ¿Cuántos borregos descerebrados están saliendo de los colegios de élite con rumbo a las facultades de administración de empresas? ¿Qué tanto se hubiera torcido el destino de una persona si se hubiera encontrado con un profesor que le hubiera inspirado pasión por la lectura y el conocimiento? Son pregunta inoportunas, sobre todo en un país que se inventó el dicho de "sabe tanto que sabe a mierda".

Apelaez dijo...

De acuerdo con Morris.

Enrique dijo...

la lista de autores propuesta es, como todoa lista, subjetiva. Depende del paladar de quien la hace.

personalmente no me agradanlos pichones pseudoborgianos de Fresán y Fuguet. Vaya por delante que Wolfe es un plomo. En cambio, Ian Mcewan es el autor más recomendable de las ultimas decadas. No sé si haya arribado a latinoamérica. Pero que nadie se quede sin leer Expiación o Amsterdam.

Apelaez, muy interesante tu blog.

Enrique

Apelaez dijo...

Don Enrique

Del señor Wolf me gustan sus artículos o ensayos, lo mismo me pasa con Cabrera Infante, a quien conocí a través de un libro de reseñas de cine de los años 50. Si alguien puede hacer que eso sea interesante, es bueno.

Los pseudoborgianos, pues no se bien porque los clasifica así, tal vez porque ambos son del cono sur, ergo, todos los sur-suramericanos son borgianos.

Sin embargo, tiene razón, la lista es subjetiva y criticable y gracias por la visita. Saludes a los peninsulares!

Maldoror dijo...

Iván Ruiz:

No lo había pensado así, pero creo que tiene un punto.

Anónimo dijo...

la divina commedia y el decameron son novelas históricas...DE LA PRIMERA NOVELA SOLO ES RESCATABLE LOS 9 CIRCULOS DEL INFIERNO DE AHI EN ADELANTE SE CAE....Y EL DECAMERON...FUE MUY PICANTE Y AVANZADO PARA SU EPOCA....LA REPUBLICA DE PLATON, EL PRINCIPE de maquiavelo, memorias de adriano de yourcenar, TIENEN ALGO DE INTERESANTE pero la trampa mía favorita y la de los gringos es: VERSE LA PELICULA!!! yo solo leo libros de esoterismo, ocultismo, astrología, demonología y magia negra y TODOS LOS RELACIONADOS A LAS FINANZAS (MI OFICIO)....alguien se acuerda de las clases de filosofía en la que obligaban a veces a comerse toda la obra de platon, socrates, aristóteles, descartes, nietszche o a los inefables: KANT Y HUSSERL??

richard van egas dijo...

el anterior fuí yo!

juglar del zipa dijo...

ivan ruiz:
así trabajó con nosotros el profesor santiago bandera. a comienzo de año uno le pasaba una lista de intereses y cosas por el estilo y la semana siguiente el man recomendaba un libro diferente a cada uno. y por lo general atinaba muy bien. lamentablemente se fue ese mismo año del colegio. aunque yo también.

Luis Felipe Jaramillo dijo...
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Luis Felipe Jaramillo dijo...

Estoy de acuerdo con Iván Ruiz. Yo -como adolescente que ya dejó las consolas y nunca le ha hecho la vuelta a la marihuana- sólo puedo agregar que esas listas de libros que son necesarios (para adquirir cultura general, diría cualquier profesor), suelen asesinar de la manera más vil el ánimo y el interés por la lectura de algunos jóvenes. Crean el estereotipo del nerd en su biblioteca con mamotretos de epistemología o biología evolutiva y los alejan de otro de los grandes placeres de la vida.

En últimas, yo no creo, como algunos profesores, que los jovenes desprecien la lectura porque sí: Cuando a mis compañeros les sugirieron un libro interesante - El olvido que seremos ó Amor Enemigo -, se lo comieron... en sentido figurado, por supuesto.

EL Fiscal dijo...

apelaez que hubo... no veo link de contáctenos en el blog asi que le escribo por aca. Le agradeceré si me escribe a 'denuncie' en lafiscalia.com... quiero hablar con usted una cosa. Gracias. EF

A. divine dijo...

Bueno, pero si la lista de libros no incluye el Quijote ni la Divina comedia es una lista que tiene huevo. Seguro que Ian MacEwan sí los ha leído.

El relato del post es comedidísimo, yo conozco niños a los que los ponen a leer el Cid, que no está traducido de una lengua arcaica a la nuestra moderna sino que está en esa lengua arcaica. Y para imaginarse lo que es esto hay que tratar de meterse en la piel del profesor: ¿qué pretende realmente con todo eso? ¿Quién es ese profesor?

Se llega a un punto angustioso: la enseñanza es una farsa, el profesor detesta la Divina comedia tanto como sus alumnos pero se gana un sueldo y una autoridad obligándolos a leerla, lo cual importa menos por el sufrimiento que conlleva o por el odio que genera contra la "cultura general" que por otro motivo: el tiempo que se desperdicia haciendo algo estúpido y odioso en lugar de buscar lo que debería ser el sentido de la escuela: que los educandos adquieran al cabo de una década de acudir a clases suficiente competencia lingüística, la cual depende en gran medida de la lectura. Puede que eso los llevara a interesarse por la Divina comedia o por el Quijote, a interesarse realmente.

Y la competencia lectora es cuestión de cantidad y no de calidad, de volumen y no de sentido. Lo que le permite a alguien rendir a la hora de aprenderse el contenido de un manual de fisiología o de un ensayo literario es la cantidad de veces que se haya encontrado con cada palabra escrita, con cada giro gramatical, con cada tropo literario (respecto de la gramática y de la retórica cuenta menos saber los nombres de las figuras que saberlas usar e interpretar)...

Y para eso sólo hace falta que los niños y adolescentes lean, que lean con interés: prensa deportiva, relatos románticos, literatura concebida para su edad, cómics, aventuras, etc. Es lo que buscaría cualquier profesor que de verdad pensara en educar. Ningún resultado académico de esa etapa tiene valor si resulta que la competencia lingüística de los jóvenes no es suficiente, que no pueden escribir una línea sin varios errores de ortografía (que casi siempre son muestra de escasa lectura, por mucho que hayan aprendido a recitar a Mallarmé en francés), que confunden los verbos (como "a ver" y "haber"), que no saben poner una coma... El que el resultado general sea así debería alertar a mucha gente.

El odio a los clásicos es resultado de una educación impartida por ignorantes que no desean ni pueden enseñar nada y que creen que la literatura es "cultura general". El niño no necesita saber para qué sirve la Divina comedia, pero si sólo llega a leerla como un castigo toda la educación ha fracasado.

Tal vez podrían poner en los colegios una hora de lectura forzosa diaria: prohibido hablar y usar útiles escolares distintos a los textos de lectura. Aparte, restricciones obvias, como la pornografía o textos así (por la edad de los niños, el lector de literatura pornográfica obtiene la misma ganancia en competencia lingüística que cualquier otro lector) y libros de texto de materias del colegio. De resto, lo que el educando quiera leer. Si de promedio en esa hora lee 5 páginas al cabo de diez años de enseñanza habrá leído unas 10.000. Seguro que tendría buena ortografía, comprensión de lectura, capacidad de asimilar literatura de calidad y de exponer sus ideas...

Lanark dijo...

Complicado esto de qué ponerles a leer a los mozalbetes. Creo que no hay una fórmula sencilla, y se me ocurre algo que me parecería razonable, aunque no fue lo que funcionó para mí (que fui un lector ávido hasta que el doctorado comenzó a exprimirme el cerebro).

1) Un gancho fácil de leer, con el que haya un buen chance de que el lector jovenzuelo se identifique, y todo eso. Antes de que yo pudiera leer bien, ya mis papás me leían cosas en voz alta; en general fragmentos de Gabriel García Márquez, o cuentos de "El mundo de los niños". Después, cuando tenía como 11 años, "La colina de Watership" de Richard Adams (Watership Down, la conocí después), Jack London, etc.

Supongo que cosas tremendamente fáciles de leer como Paolo Coelho o Santiago Gamboa también funcionen.

2) Algo que implique algún esfuerzo, para salir pronto de la cárcel de los libros con cubiertas doradas, de las que muchos sólo tienen un ratico afuera con los clásicos que mencionan por ahí, preferiblemente en versión para burgueses contemporáneos. Yo, no se cómo, logré obligarme a leer un libro de Balzac cuando tenía como 15 años. Supoongo que por esnobilsmo. El caso es que es bueno estimularse un poco la disciplina y la concentración, y no todo el mundo está dispuesto a meditar. Según Castaneda, este tipo de ejercicios de disciplina son suficientes.

3) Cuando uno es adolescente, es relativamente inocuo dejarse adoctrinar por autores muy ideologizados como Hesse, Kundera, o los de la esquina que uno prefiera (creo que hasta "mi lucha" o Ignacio de Loyola serían aceptables si no llevan al mozalbete a meterse con delincuentes juveniles).

4) Cuando uno ya tiene cédula, que lea lo que le de la gana; si se dedica a los best-sellers autoindulgentes y huecos, sazonándola con versiones descremadas y deslactosadas de los clásicos, es su problema.

Sobre la lista de Apeláez, al primer vistazo me pareció muy "The Guardian", pero mirándola con lupa ideológica me parece ahora un poco más "Telegraph", en versión más latinoamerican, claro. De todos esos sólo he leído un poquito a McEwan, que me parece bueno, y he oído buenas cosas de los demás (excepto de Wolfe, a quien ya "doy por leído")

De lo cual se deduce que no se parece a la mía. La mía es mucho menos cool, porque no tiene casi autores de actualidad (sólo Pahlaniuk, que ya ni siquiera me gusta tanto). Me parecería un poco arrogante ponerla acá, de modo que tal vez no lo hago.

Lanark dijo...

Ah, y de actualidad está también Kureishi, que moja bastante prensa por acá. ¿no le gusta Kureishi?

Carlos A. y Pablo R. dijo...

En enero, una querida lectora dejó el siguiente texto de Fernando Iwasaki en nuestro blog:

"HACE UNOS MESES, visitando institutos de enseñanza secundaria en Andalucía, más de un periodista local me preguntó si era recomendable -y por lo tanto pedagógico- obligar a leer a los adolescentes. Así, en frío, uno siempre quiere contestar que no es partidario de obligar a nadie a nada, pero como esa pregunta ya me la han formulado muchas veces, respondí que ya estaba bien de hacernos sentir culpables a los escritores, humanistas y profesores de letras. ¿Por qué nadie le pregunta a los profesores de ciencias si es bueno obligar a un adolescente a simplificar polinomios, sumar exponentes, factorizar radicales, resolver ecuaciones y descifrar logaritmos? A mí me obligaron –incluso- a estudiar números que ni siquiera eran reales.
De entrada me parece injusto crearle un problema de conciencia al profesor que le exige a sus alumnos memorizar un soneto de Garcilaso, mientras que nadie pone en entredicho que los elementos de la tabla periódica deben de ser memorizados con sus símbolos, columnas y pesos atómicos correspondientes. Hay más escrúpulos a la hora de obligar a los alumnos a leer, que a la hora de obligarlos a paporretear fórmulas, valores y cadenas moleculares. ¿No hay en realidad un prejuicio contra las humanidades y un menosprecio a los conocimientos históricos, literarios y filosóficos? ¿Por qué se promueve la falaz persuasión de que la única y verdadera inteligencia es la matemática?
Siempre he creído que hay una aptitud verbal y una aptitud numérica, así como existe una aptitud musical y otra plástica. Algunos individuos pueden atesorar de manera simultánea varias de esas aptitudes, pero no necesariamente desarrollarlas todas por igual, así como hay personas del todo negadas para las ciencias, el dibujo, la música y las humanidades. ¿Por qué la demostración de un teorema tiene que suponer más elaboración intelectual que la traducción de un verso de Horacio? Yo admito que ambas operaciones puedan ser igual de bellas, luminosas y perfectas, aunque yo mismo sea un discapacitado numérico y un minusválido matemático.
Toda la vida me costó aprobar las asignaturas de ciencias, tanto en la secundaria como en la universidad, porque ni siquiera en la facultad de letras me libré de cursar una asignatura de matemáticas que era obligatoria para todas las especialidades de humanidades. Mas no por ello rumio rencores contra las ciencias y más bien admiro a matemáticos ilustres como Lewis Carroll y Bertrand Russell. ¿Acaso el mismo Borges no proponía constantemente juegos y paradojas de naturaleza matemática?
Qué maravilla, ser escritor y poder ayudar a los hijos a sacar raíces cuadradas, simplificar inecuaciones y calcular la aceleración de un móvil que se desplaza sobre un plano inclinado rugoso (¡Dios mío! ¿Por qué encima «rugoso»?). Hace años me obligaron a estudiar todas esas cosas y seguro que mis maestros creían que hacían lo correcto. ¿Entonces por qué a los escritores, humanistas y profesores de letras nos acusan de practicar el «acoso textual» cuando exigimos leer? Hay gente que está a favor de las ciencias exactas, pero no de la exactitud".

m dijo...

jajaja, esa querida lectora fui yo!!! ya no voy a decir nada más. en ese textico de iwasaki está resumida mi posicion. Gracias Pablo o Carlos.

m dijo...

ah, las listas pueden ser discutibles, pero esta tuya, me parece buena. Ian McEwan me gustó mucho y a penas le estoy hincando el diente a Roncagliolo y va muy bien. en fin... no voy a hacer un comentario eterno como los demás. bueno el blog, por aqui vuelvo.

Apelaez dijo...

aH pues la cita de iwasaki me parecio estupenda. De hecho, cuando estaba escribiendo esto estaba también pensando cual era la "racionalidad" detrás de los pensums y cuales eran las justificaciones para enseñar lo que se enseña. De plano descarté que se tratara de un criterio utilitarista, si así fuera, le enseñarían a los niños contabilidad antes que química y derecho básico antes que música. Me parece que la cosa va por donde dice Maldoror, se enseña lo que se considera valioso para la civiliazación occidental, pero supongo que poco se piensa el asunto. Voy a chequiarme un par de pensums extranjeros a ver por donde va el agua al molino